El padre del joven March a su segunda esposa:
“Bárbara, mi hijo acabará en la cárcel”
Juan March Estelrich, 1900 aprox.
Padre de Juan March.
(Esta premonición de su padre se cumplió en parte, aunque hay que matizar
que en las dos instituciones penitenciarias que nuestro protagonista residió
durante 17 meses, su trato no fue precisamente el de un presidiario,  en
efecto don Juan March trasladó su cuartel general a la cárcel y cuando se lo
propuso abrió la puerta y se marcho con su carcelero).
Juan March le pidió a su amigo y vecino de su suegro:
“Juan, tienes que venir a trabajar con nosotros”, Fullana
le contesto: “lo siento Juan, yo quiero dormir
tranquilo”.
Juan Fullana Galmés, 1910
Amigo de Juan March.
(No iba mal encaminado este vecino de Manacor, en efecto Juan March
corrió toda clase de riesgos y peripecias para acumular una de las mayores
fortunas del mundo. Sus estrechos colaboradores se beneficiaron también de
una parte de sus riquezas a cambio de profesarle lealtad hasta la muerte) 
“El cuarto Poder era el de la letra de imprenta en
España en aquella época. Más no se crea por ello
que efectivamente los redactores o colaboradores
tenían personalmente ningún poder. ¡Pobres! Ellos
no eran más que los altavoces, los receptores y
transmisores de ondas, cautelosamente emitidas y
dirigidas por quienes, encubierta o descaradamente
se ocultaban tras de los tupidos cortinones de una
segura irresponsabilidad y fingida inocencia”.
Víctor Ruiz Albéniz, 1914
Víctor Ruiz Albéniz en su libro “!Aquel Madrid...! (1900-1914)”, lanza este
lamento, que como si se tratase de una premonición se convertiría en
realidad en sus propias carnes. Efectivamente este interesante personaje se
convertiría en médico de March y director de uno de los periódicos del
magnate, transformándose así en el altavoz que había denunciado antes.
Juan March a su sobrino Juan Monjo:
“Me voy de Santa Margarita, y no volveré hasta que
sea el hombre más rico del mundo”
Juan March Ordinas, 1916
(A raíz de la muerte de Rafael Garau, el pueblo de Santa Margarita dio la
espalda al joven Verga, lo juzgó y  condenó sin pruebas concluyentes  en su
contra, ello trajo graves consecuencias a su pueblo natal, que dejaría de
beneficiarse de las influencias del hombre más rico de Mallorca. A pesar de
todo, si la muerte no se hubiera cruzado en su camino, hubiera cumplido su
promesa, y con toda seguridad habría regresado a su pueblo natal para
compartir con sus paisanos parte de su inmensa fortuna).
José Garau a Juan Monjo:
“Juro por Dios que probaré que Juan March hizo
matar a mi hijo, y después acabaré con él, aunque
sea lo último que haga en mi vida”
José Garau Tous, 1917
Ex-socio de Juan March.
(El viejo fabricante de tabaco se equivocó por completo. Jamás pudo probar
que Juan March estuviera implicado en la muerte de su hijo, lo que sí probó
aumentando con ello su propia desgracia fue el adulterio de la esposa de
Verga con su malogrado hijo, arrojando con ello muchas dudas sobre la
paternidad  del hijo que engendraba Leonor Servera).
Con gran visión de futuro Juan March declaraba en su
diario Palmesano: 
“El turismo es magnífica cosa, excelente estímulo
para el progreso social y espléndido negocio”
El Día, 1921
Diario de Palma.
(Juan March fue un genio adelantado a su tiempo, ya en 1921 vaticinaba el
éxito de esta industria, los distintos acontecimientos que agitaron al país
durante varias décadas demoraron aquella premonición de don Juan March,
hasta que en 1957 comenzó esta actividad con mucho éxito en México).
Francisco Cambó a M. Dennie Heinemann (Presidente
de Barcelona Traction):
“Usted hace esto porque no ha encontrado todavía
un hombre de suficiente poder personal y protección
financiera que se le ponga enfrente. Algún día este
hombre surgirá y toda la verdad saldrá a flote sobre
la mentira, como el aceite sobre el agua”
Francisco Cambó, 1924
                                  Ex-Ministro de Hacienda. 
(¡Vaya si se lo encontró!, y a buen seguro que Heinemann se acordó muchas
veces de la advertencia de Cambó, el cual conocía muy bien a  Juan March,
de hecho fue él quién le bautizó como “el último pirata del Mediterráneo”).
“Juan March es catalán y tiende hacia Francia”.
Wilhelm Canaris, 1927
Jefe espionaje del III Reich.
(El todopoderoso Wilhelm Canaris hizo esta apreciación de Juan March el
día 27 de julio de 1927. A pesar de que nuestro protagonista había
aprovisionado a los submarinos alemanes durante la I guerra mundial, el
inteligente almirante alemán que le conocía muy bien, sabía perfectamente
que los nazis no eran el santo su devoción).
“Al hablar de que debían tomarse medidas
precautorias contra él, se expuso la dificultad que en
ello había, por tratarse de persona que disponía de
coches, de aeroplanos y de barcos y que, aunque se
le retirase el pasaporte, podía un buen día tomar un
barco para Mallorca y como era suyo, obligarle a
cambiar el rumbo, yendo a desembarcar en Italia o
en Marsella. Yo dije entonces, un poco ingenuo, lo
confieso: pues metámoslo en la cárcel primero y
pidamos después el suplicatorio para proceder
contra él”.
Santiago Rodríguez Piñero, 1931
Secretario de la Comisión de Responsabilidades.
 
(Vaya par de ..., del secretario de la Comisión de Responsabilidades. Un
estado de derecho no funciona así, sin comentarios).
“Cuando se daba importancia al hecho de que el Sr.
March conociera ciertos detalles, yo decía: «Qué de
particular tiene que lo sepa, si somos veintiuno y
con media palabra un periodista tiene suficiente para
figurarse, aproximadamente, lo sucedido; y si hay
una persona que está procesada y sabe quien hay en
la Comisión y conoce perfectamente que le han
hostilizado anteriormente y , sin ninguna delación,
poniéndose en lo peor, no necesita ser profeta para
saber que, estando encartado, algunos de los que
estaban en la Comisión pudieran intentar
detenerle?”. 
Antonio Royo Villanova, 1931
Diputado de la Comisión de Responsabilidades.
 
(Las facetas proféticas de March, tenían mucho que ver con su talonario.)
Interrogado por la Comisión de Responsabilidades, referente a si sabía quién
era el confidente de Juan March en dicha Comisión, dijo lo siguiente:
 
“En vista de las manifestaciones del Sr. Guerra del
Río y de ciertos factores psicológicos cree que
podría ser una invención del Sr. March, para, con
una mentira, saber una verdad, porque hay que
saber con quien se gasta uno los cuartos, y estos
son procedimientos de gente de cierta malicia, que
se utilizan en las comisarías de vigilancia y en
asuntos judiciales”.
Jaime Simó Bofarull, 1931
Diputado.
(Es muy probable que Guerra del Río fuera simplemente un cabeza de turco)
“Hay que darle una buena lección si es posible, pués
nos ha perjudicado muy mucho y molestado”.
Mariano Gual de Togores, 1931
Conde de Ayamans.
(Los deseos del aristócrata mallorquín no se cumplieron, March se quedó
con todo lo que poseía, y al final de su existencia cuando le subastaron los
muebles de su Palacio de Lloseta, éste tuvo que suplicar a March que le
dejara retirar los enseres personales de su dormitorio).
“O la república somete a March o March someterá a
la República”
Jaime Carner, 1932
Ministro de Hacienda.
(Después de haber intentado sin éxito que se convirtiera en el banquero de la
revolución, la Segunda República cometió el mayor atropello imaginable
contra Juan March. Pero lejos de amedrentarse, March cumplió al pié de la
letra con la profecía de Carner, financiando el fallido Golpe de Estado que
derivaría en la Guerra Civil, acabando así con el sueño Republicano).
“Porque se ha cometido con don Juan March una
tremenda iniquidad y porque es preciso que los
culpables de esa iniquidad sean castigados. Y yo le
aseguro a usted que lo serán. «Mucho sabe la
raposa; pero más sabe el que la toma», es decir el
que la caza. Así dice el refrán antiguo. Esas raposas
de la iniquidad de March acabaremos por cazarlas.
No se puede hacer en un país civilizado lo que se ha
hecho con don Juan March”.
José Martínez Ruíz, 1933
Escritor, (seudónimo Azorín).
(El célebre escritor vallisoletano, que se convirtió en el principal defensor de
March mediante una colección de artículos publicados en “La Libertad”,
acertó de lleno con esta premonición).
“March tiene mucho dinero, pero nunca tuvo un
buen consejero”
Rafael Guerra del Río, 1933
Ministro de Obras Públicas.
(A raíz de la fuga de Juan March de la cárcel de Alcalá de Henares, el
ministro de Obras Públicas de la República hizo esta afirmación gratuita, que
nada tiene que ver con la realidad, una de las cualidades de Juan March fue
su clarividencia a la hora de elegir a sus hombres de confianza).
“¿Será la sentencia que se dicte una nueva villanía
que como losa de plomo venga a gravitar sobre la
vida tenebrosa del pirata Verga?”
José María Pou Sabater, 1934
Abogado, autor de El doble crimen de Argel.
(El autor de este libro-denuncia termina su exposición de los hechos con esta
interrogante, la cual se despejaría mas tarde con la sentencia de las
autoridades Francesas por la que se condeno a Francisco Garau a seis años
de prisión por el asesinato de Jaime Ramis y Bernardo Sureda,
colaboradores de Juan March en el contrabando de tabaco).
“¡Mis hijos se van a casar con las hijas de mis
empleados!”
Juan March Ordinas, 1934
(Don Juan March deseaba que sus hijos contrajeran sendos matrimonios con
ricas herederas, como era costumbre en aquella época, pero no fue así.
Cumpliendo con su lamento, se casaron efectivamente con las hijas de dos
de sus empleados, el primero trabajaba en su compañía de abonos ‘La
Fertilizadora’ y  el segundo en su compañía marítima ‘Trasmediterránea’).
“Se decidió ir a comprar o alquilar aviones de guerra
y otro material necesario y conveniente. Opiné que
debía ir Antonio Zaforteza, por su doble cualidad e
muy acreditado militar y concuñado de Juan March
Servera, -casados, Antonio con Anita y Juan con
Carmen Delgado Roses-, que estaban en París y es
de suponer disponían de divisas y crédito para
cuando necesitábamos. Por otra parte, yo estaba
peleado desde hacía mucho tiempo con Juan March
Servera, condiscípulo y había combatido a su padre
(don Juan March Ordinas) ayudando a Prieto”.
Martín Pou Rosselló, 1936
Abogado y Jefe de la Falange Naval.
(Sorprendentemente lo designaron a él para adquirir el material bélico, y
después de muchas peripecias tuvo que ser March quién facilitara la compra)
“Está probado que el pirata March es el financiero de
la criminal intentona fascista. Ya ha dado mucho que
hacer a la República  este personaje siniestro, ladrón
profesional y capitán de la cuadrilla de bandidos
radicales. Se ha cogido los dedos en esta aventura.
Sus valores, tintos de sangre, han bajado a cero.
Acostumbrado a jugar con ventaja, le ha salido una
mala carta. Por haber subvencionado a los militares
fascistas se ha hecho acreedor del más ejemplar
castigo. Pero él es un ente cobarde que ha dirigido la
sublevación desde el extranjero. Pero bien. Hay un medio ejemplar de
limarle garras y dientes. Es atarle por el lado económico. Todos los
millones de Juan March tienen que pasar inmediatamente al poder del
pueblo, administrados por el Estado republicano democrático, a fin de
dar pan y trabajo a obreros”.
Mundo Obrero, 1936
(¡Ingenuos!, el dinero de March hacía meses que estaba en Suiza)
“¡Ellos tienen al Moro y nosotros tenemos el Oro!”
Indalecio Prieto Tuero, 1936
Ministro de Hacienda, Defensa 1931/1937.
(El brillante orador socialista se equivoco una vez más subestimando a
nuestro protagonista. En efecto el dudosamente llamado bando nacional
disponía además de los moros de la legión del norte de África, que por cierto
llegaron a la península mayoritariamente en las embarcaciones de Juan
March; Del dinero de este, (pagando los correspondientes intereses), y
March tenía a buen recaudo más oro que el banco de España).
“La vida y la hacienda del contrabandista Juan
March no bastan para pagar el derramamiento de
sangre española que su traición ha producido al
financiar la sublevación”
La Libertad, 1936
Periódico del bando Republicano.
(El que fuera periódico de Juan March le responsabilizaba  con  este titular   
de financiar la sublevación, pero esta apreciación no se ajusta exactamente
con la realidad. March contribuyó de forma decisiva al derribo de la Segunda
República, esto es cierto, pero en plena guerra March mostró su discrepancia
a Franco, porque le culpaba  de alargar la guerra y  con ello el sufrimiento del
pueblo español únicamente para satisfacer su propio ego personal).
“¡Yo daría la mitad de mi fortuna y algo más, que ya
es arrancarme, si tiran a ese canalla!”
Juan March Ordinas, 1944
Juan March hizo esta afirmación a Régulo Martínez, presidente de la Alianza.
A lo cual este le replicó que no entendía su posición actual, porque había
sido él quién había ayudado a Franco. “Por eso -contestó March-, porque le
he ayudado le conozco bien. Además, yo soy republicano. Tomás saca los
cheques”. (A pesar de sus intenciones, los republicanos no aceptaron su
famoso cheque en blanco para derrocar a Franco, y March, aunque en contra
de sus deseos, terminó pactando un acuerdo de no intervención con el
dictador, acuerdo que ambos respetaron hasta sus respectivas muertes). 
“¡Mis hijos gastan el dinero a ríos, pero yo lo gano a
mares!”
Juan March Ordinas, 1950 aprox.
(En una de sus reuniones familiares don Juan March lanzó esta afirmación
que se corresponde nítidamente con la realidad, efectivamente sus hijos y
muy especialmente Bartolomé gastó durante toda su vida el dinero “a ríos”
disfrutando de la “dolce vitta” que le proporcionó haber nacido en la casa
más rica de España y  una de las más ricas del mundo).
“La lucha sigue. La antorcha que hoy sostengo,
alguien la recogerá y la sostendrá con honor, y
seguirá haciendo luz que ilumine el proceso hasta la
aurora de la justicia. Mis hijos están ya iniciados en
los secretos del proceso, y, sobre todo, el equipo de
mis colaboradores que lo conoce en todas sus
dimensiones. No hay mal que cien años dure, ni
deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla”
Ramón Serrano Suñer, 1953
                                 Ex-ministro de Franco y Abogado de Barcelona Traction.
(Tal y como predijo ‘el cuñadísimo’,  el pleito de la Barcelona Traction
terminó, pero el resultado fue muy distinto al que él había previsto, March
emulando al Cid Campeador, gano su última batalla después de muerto). 
¡Dejaré tanto dinero a mis herederos que podrán
vivir a cuerpo de rey durante mil años!
Juan March Ordinas, 1960
(Aplicando una regla de tres sencilla a su fortuna depositada en Suiza  el
cálculo de don Juan March no deja lugar a dudas. Ahora bien, jugando este
capital en el complicado entramado de las distintas coyunturas económico-
financieras, este cálculo podría complicarse de manera considerable. En todo
caso no seré yo quién cuestione la capacidad matemática de don Juan).
“He hecho ricos a mis hijos y a mis colaboradores;
he creado la propia «seguridad social» de aquellos
otros que no han hecho fortuna y me han servido;
todo lo demás debe ser para ayudar al talento”.
Juan March Ordinas, 1960
(Estas palabras pronunciadas por el magnate a Emilio Romero reflejan
nítidamente sus intenciones, una vez cubiertas holgadamente las
necesidades de sus herederos para los próximos 10 siglos, March tenía
previsto dejar depositado el capital sobrante en la Fundación Juan March, si
la muerte le hubiera sorprendido más tarde, no cabe duda que los caudales
de la Fundación hubieran sido mucho mayores).
¡No hay derecho que una cabeza como esta se tenga
que pudrir!
Carmen Delgado de Roses, 1962
Nuera de Juan March.
(La nuera  por excelencia de Verga dijo estas palabras a mi madre delante
del féretro que contenía el cuerpo sin vida de don Juan March y sin duda
como ella predijo aquel cerebro sin igual se convirtió en polvo,
recordándonos así lo efímera que es nuestra existencia).
“Hubo una época en que yo creí que Conde iba a ser
el Juan March de la segunda mitad del siglo XX, hoy
estoy convencido de que va a ser mucho más.
Porque March tenía una concepción más
economicista de las cosas, mientras que Mario
trasciende lo puramente económico. Conoce muy a
fondo España y seguramente tiene más fe en este
país que el mallorquín, sin olvidar su formación
básica es muy superior, y ello sin demérito de la
figura de Juan March” 
Gonzalo Fernández de la Mora, 1988
Ministro Obras Públicas – Industria 1970/1974.
(¡Que gran error del ex-ministro de Franco,  comparar a una estrella fugaz
con una galaxia!).
“La vida de Juan March es en cierta manera como la
un iceberg, una gran masa de hielo cuya mayor parte
permanecerá oculta para siempre” 
Miguel Monjo Estelrich, 2002
Biznieto de la hermana de Juan March. 
(Gracias al trabajo y profesionalidad de los biógrafos de Juan March, al
excelente documental de TV3 y a la aportación de esta colección, se ha
fundido una buena parte de aquel inmenso témpano de hielo, a pesar de
todo, son muchas las cuestiones a las que no podremos responder jamás).